La certificación de Alto Valor Medioambiental (HVE) es una certificación de nivel 3, el nivel más alto de certificación medioambiental para explotaciones agrícolas con agricultura biológica. Se trata de un enfoque voluntario que compromete a los viticultores a una mejora continua de sus prácticas vitícolas en términos de:
Para obtener esta certificación, los viticultores deben alcanzar objetivos medidos por indicadores de rendimiento medioambiental.
En esa forma, el viñedo de Saint-Émilion cuenta con alrededor de 580 viticultores con certificación HVE, distribuidos en la siguiente forma:
El criterio de referencia de la certificación de Alto Valor Medioambiental (HVE) se basa en cuatro indicadores que orientan a los agricultores en sus prácticas vitivinícolas respetuosas con el medio ambiente. Estos indicadores son los siguientes:
1. Preservación de la biodiversidad: Este indicador tiene como objetivo promover la conservación y protección de la biodiversidad en la explotación vitivinícola. Los viticultores deben implementar medidas para favorecer la presencia de insectos, árboles, setos, franjas de hierba y flores, que son esenciales para la diversidad biológica. La creación y el mantenimiento de estos hábitats amigables con la biodiversidad contribuyen a la preservación de los ecosistemas y a la promoción de un ambiente saludable para los organismos vivos.
2. Estrategia fitosanitaria: Este indicador se centra en la reducción del uso de productos fitofarmacéuticos, como pesticidas, herbicidas y fungicidas. Los viticultores deben adoptar prácticas agroecológicas para limitar los riesgos para la salud humana y el medio ambiente. Esto incluye el uso de técnicas alternativas de control de plagas, la promoción de la resistencia natural de los cultivos a las enfermedades y la optimización de los tratamientos fitosanitarios para minimizar los impactos negativos sobre el medio ambiente”.
3. Gestión de la fertilización: Este indicador tiene como objeto optimizar el uso de fertilizantes, como los abonos, minimizando al mismo tiempo los impactos ambientales asociados a su uso. Los viticultores deben aplicar prácticas de fertilización razonadas, basadas en un análisis de las necesidades reales de los cultivos, para evitar los excesos y fugas de nitrógeno y fósforo al medio ambiente. Un manejo adecuado de los fertilizantes contribuye a preservar la calidad del agua, la salud de los suelos y a reducir la eutrofización de los ecosistemas.
4. Manejo del riego: Este indicador se refiere al uso eficiente del agua en las prácticas agrícolas. Los viticultores deben implementar medidas para optimizar el riego según las necesidades reales de los cultivos, evitando desperdicios y minimizando las pérdidas de agua. El manejo responsable del riego ayuda a conservar los recursos hídricos, reducir la presión sobre los recursos hídricos locales y promover el uso sostenible de este preciado recurso.
Cada indicador se compone de varios elementos, definidos por umbrales que deben alcanzarse para obtener puntos. El viticultor deberá acumular al menos 10 puntos en cada uno de los indicadores para validar la certificación.
La certificación HVE (Alto Valor Medioambiental) se otorga por un período de tres años por un organismo de control independiente, aprobado por el Ministerio de Agricultura. Puede ser gestionado individualmente por la explotación o en un marco colectivo por una estructura colectiva. Se realizan auditorías periódicas para garantizar el cumplimiento de los umbrales de los indicadores de desempeño ambiental.
La certificación HVE representa un fuerte compromiso de los viticultores en favor de la preservación del medio ambiente y la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas.Los viticultores certificados se comprometen a poner en práctica medidas específicas para limitar las presiones ejercidas sobre los ecosistemas. Deben mantener un alto nivel de desempeño ambiental durante todo el período de validez del certificado, lo que requiere una atención continua.